Sputnik, mi amor

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Sputnik, mi amor

Creo que ya todos saben que Haruki Murakami es de mi autores favoritos, ya he hablado de él otras veces en este Blog y ahora les quiero hablar de Sputnik, Mi amor. Del Libro sólo les diré que se parece a lo que escribe Murakami es una historia triste sobre personas solitarias que escuchan buena música y hacen de los libros sus grandes compañeros.

También les puedo decir que Sputnik es el primer satélite artificial lanzado al espacio, en el lejano Octubre de 1957 los rusos lo enviaron al espacio como parte de su programa espacial Sputnik (en el Sputnik 2 iba la famosa perra Laika), una de las traducciones que se le da a “Sputnik” es “compañero de viaje” y dicen que Murakami escogió ese nombre para su libro porque los personajes son unos seres solitarios que andan vagando solos por el mundo, como satélites, pero por momentos coinciden y se acompañan por un trecho del camino para amainar la soledad. 

Yo ya tengo una historia con los satélites, en 1998 mi novio de ese momento me regalo el libro con que Lucía Etxebarria se había ganado ese año el premio Nadal de novela, “Beatriz y los cuerpos celestes” una historia de amor muy femenina (incluso hay quien la incluye como un relato “homoerótico”) que es uno de mis libros preferidos en la vida, cuenta la historia de tres chicas y su experiencia con el amor, yo tenia 19 años y debo reconocer que fue una lectura que me marco. En este libro leí por primera vez de la “Órbita Cementerio” y quede fascinada con ese lugar y con los satélites (esos pedazos de metal a los que casi nunca le paramos); así que indague un poco más sobre ella y ahora sé que la “Órbita Cementerio” es ese lugar donde van a parar los satélites que ya no son útiles y que deben ser desechados, es ese lugar donde va a parar la “basura espacial”, después de ser tan importantes y de que todo el mundo este atentos a ellos, los satélites artificiales terminan sus días flotando en un espacio que la mayoría de la gente ni sabe que existe. ¡Que triste destino!

Siempre he sentido atracción por las cosas del espacio, siempre dije que quería encontrar una persona para quien fuese el Sol y no simplemente un planeta, pero algunas veces en mi vida (las menos afortunadamente) me he sentido un satélite, sobreviviendo más que viviendo, girando con rumbo acompañada pero sin compañía, acercándome de vez en cuando a la Órbita Cementerio pero regresando nuevamente a mi órbita natural, de vez en cuando me he encontrado con otros satélites, y también en ocasiones he visto satélites partir. Hace un tiempo escribí que de Murakami había aprendido que “hay historias de amor inclusas, que son maravillosas y que aún amando “el recuerdo de alguien” te puedes volver a enamorar y eso no significa que te olvidaste de ese amor que simplemente no fue”, alguno de esos amores inconclusos se quedan orbitando a nuestro alrededor, algunas veces hasta nos rozan, otros ni siquiera sabemos que orbitan cerca de nosotros, pero seguramente todos nosotros tenemos en nuestras vidas a alguien a quien llamamos o quien nos llama “Sputnik, mi amor”.

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